noticias , Ray de Lima Martes, 7 febrero 2017

Hay una película peruana que es tan pastrula que no importarán los spoilers en esta crítica

Titular original: Cebiche de Tiburón: ¿es graciosa aún si estás sobrio?*

Basándose en la masiva campaña publicitaria que hicieron para promocionar Cebiche de Tiburón fue difícil armar expectativas sobre con qué uno se encontraría una vez frente a la pantalla del cine. Plagado de celebridades, humor chacotero y básicamente el mismo elenco de todas las comedias peruanas, esta película que sorprendentemente no está producida por Tondero promete dejarnos con algunas risas pero sobre todo una dosis masiva de confusión.

¿Qué chucha estoy viendo?”, fueron los pensamientos de este humilde crítico durante la mayor parte de la proyección. Cebiche de Tiburón sigue la historia de un joven llamado Pato (interpretado por Manuel Gold) cuyo objetivo principal es dejar de ser repartidor de delivery y convertirse en chef. Aparte de su objetivo principal tiene alrededor de 99 otros objetivos secundarios incluyendo enamorar a una chica, recuperar un sombrero mágico para un chamán, rescatar a su amigo de una banda de mafiosos, hacer caer a una candidata corrupta a la alcaldía, reunir a su abuelita con su prima cajamarquina, hacer publicidad constante a SISE, Cemento Sol, América Televisión y demás auspiciadores de la película, etc.

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Si tomas un shot cada vez que ves una marca auspiciadora terminas en coma etílico.

El déficit de atención es probablemente la falla más grande de esta película que nunca parece ponerse de acuerdo en cuál es la trama principal. Las innumerables subtramas no sólo resultan bastante innecesarias y distraen al espectador sino que también no colaboran en lo absoluto al objetivo principal de los personajes o la temática de la película y además ni siquiera se les dedica tiempo suficiente como para que como espectadores podamos recordar que existían en primer lugar y poder involucrarnos sentimentalmente.

Por ejemplo, existe esta subtrama en la que el personaje de Manuel Gold se compromete a traer desde Cajamarca a la prima perdida de su abuelita. Durante esta película que dura 2 horas se le dedica quizá 2 minutos a elaborar esta trama que no sólo no colabora a la historia principal sino que además introduce al personaje absolutamente irrelevante de la abuela que no tiene nada que ver con el resto de la película. En otra instancia, se nos recuerda bastantes veces de la subtrama romántica sobre cómo Pato está enamorado de una chica. Este plot romántico solo se menciona pero no se elabora en lo absoluto. Es más, el personaje de la chica tiene solo 6 palabras de diálogo durante toda la película (las conté) y el romance platónico no influencia en el desarrollo de ninguna de las demás tramas. ¡Qué manera de forzar un subplot romántico! Estas subtramas más que colaborar a la narrativa parece más que hubiesen sido diseñados con el propósito exclusivo de contratar a más actores.

CONFERENCIA DE PRENSA DE LA PELICULA CEBICHE DE TIBURON

Conferencia de prensa de la película Cebiche de tiburón. ⅛ del elenco. El cast completo solo puede ser fotografiado desde satélite.

Para empeorar las cosas, la película ocasionalmente está narrada por un pescador (interpretado por Carlos Alcántara) cuya relación con la trama y sus personajes jamás queda establecida. Estas narraciones duran hasta media hora seguida a la vez, aparecen de manera arbitraria y son absolutamente irritantes. Se nota la calidad de dirección y guión con la que estamos lidiando cuando a los realizadores les pareció que hacía falta que alguien nos explique de manera literal todo lo que está pasando y cómo deberíamos sentirnos al respecto. Esta manera de narrar con cucharita subvalora la inteligencia del espectador y para rematar es complementada con una musicalización digna de esos programas de bromas tipo ‘Just for laughs’ que pasan en los bancos o en las madrugadas en televisión nacional.

Pero dejando de lado los gigantescos aspectos negativos, se debe notar que aún así ir a ver esta película no se siente como una absoluta pérdida de tiempo para nada. Las performances Manuel Gold y César Ritter resultan bastante entretenidas, tan solo opacadas por los actores de reparto Dayiro Castañeda, Wendy Ramos y sobre todo Gustavo Bueno que ofrecen unas interpretaciones apropiadamente exageradas que fueron las fuentes principales de risa.

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La mejor escena de la peli.

Aunque gran parte de la comedia es física (y en varias ocasiones las únicas carcajadas provenían de la demográfica menor de 10 años de la audiencia) lo más resaltante de la película fue cuando se atrevía a ser absolutamente rara. En general, cualquier escena involucrando a Carlos Carlín o la pandilla de Gustavo Bueno resultó ser bastante refrescante, creativa e incluso surrealista y pastrulísima -que fue en realidad algo que esperaba más de esta película-.

En sus momentos más brillantes recuerda a otros experimentos de comedia peruana como La cosa de Álvaro Velarde y es cuando Cebiche de Tiburón decide ser más atrevido que se vuelve algo realmente especial. Lamentablemente esta tonalidad no se mantiene a lo largo de la película así que si bien tiene momentos realmente entretenido e innovadores, también tiene momentos larguísimos en los que nada relevante parece estar sucediendo.

Concluyendo con una escena de 10 minutos de tomas sueltas de vida marina juntos con un mensaje ecológico que sale de la nada y no tiene nada que ver con el resto de la película, se vuelve evidente que estamos tratando con una película bastante desordenada cuya trama parece haber sido construida de manera arbitraria alrededor de factores no relacionados a la creatividad. Se siente un poco como si decisiones de producción hubiesen alterado el producto final, que es un sentimiento común en las películas peruanas. Ojalá pronto este aspecto del cine nacional cambie y podamos ver fluir mejor las propuestas artísticas de los directores sin tanta intervención de los auspiciadores y demás.

Como producto cinematográfico es difícil apreciar su calidad, pero como un medio de entretenimiento casual sí resulta recomendable Cebiche de Tiburón especialmente si estás dispuesto a desconectar tu cerebro y olvidarte que las películas deberían tener trama.

Otra buena opción también es ir a verla súper súper drogado.

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